“Bueno es que el hombre aprenda a llevar el yugo desde su juventud.”
Lamentaciones 3:27 NVI.
Pensar en un yugo nos trae a la mente dos bueyes que no tienen otra opción que ir por el mismo camino. ¿Y si desde ya, desde tu juventud, escoges de corazón hacer de Dios ese compañero inseparable, llevar el yugo con él y dejarte guiar por él? Seguro que con los años podrás mirar atrás y ver la belleza de un camino andado de la mano del Padre.

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